Excursión al Desierto de Zagora

Africa marruecos
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23 enero, 2019

Excursión al Desierto de Zagora

¿Quién no ha soñado con dormir en el desierto viendo las estrellas? Pues yo lo había hecho muchas veces. Desde que empezamos a planear el viaje a Marruecos no dude en que quería hacerlo. Sabíamos que en nuestro paso de 5 días por Marrakech iba a ser complicado adentrarnos plenamente en el desierto pero seguro que habría alguna forma en la que poder hacerlo. 

Así que nos pusimos manos a la obra…

En los alojamientos te ofrecen infinidad de excursiones por los alrededores de Marrakech y algunas incluso al desierto.

No lo dudamos, pedimos información vía email al que iba a ser nuestro alojamiento y nos envió todas las excursiones posibles.

Nuestra elección fue la excursión de dos días al desierto de Zagora, que es lo que ellos llaman “la puerta” al desierto.

No esperes grandes dunas, solo pequeñas montañas de arena, pero con 2 días de excursión, el tiempo no te da para más.

El precio de la excursión fue de  55€ cada una, que incluía el alojamientos en las haimas del desierto, la cena y desayuno, 2 trayectos en camello, y la visita con guía a Ksar de Ait Ben Hadu. Aquí puedes hacerte una idea de los precios y las excursiones desde Marrakech.

Atardecer en el desierto de Zagora
Atardecer en el desierto de Zagora

Nuestra aventura en el Desierto del Zagora

Amanecimos ansiosas después de un rico desayuno en la terraza del riad. Esperamos en los sofás del patio hasta que vino el chico que nos llevaría a la excursión.

Llegó el hombre, un poquito más tarde de lo previsto. Nos sacó de las laberínticas calles que forman el centro de Marrakech. En las calles donde ya se podía transitar con vehículos (me refiero a coches, porque tráfico de motos también hay en el centro de la ciudad), se encontraba una minivan, allí nos dejó el hombre e hicimos un recorrido recogiendo a gente hasta llenarla.

El conductor puso gasolina y empezó la aventura 🙂

Hicimos una parada para ir al baño y estirar las piernas antes de llegar al primer pueblo que íbamos a visitar. Recorrimos 185km de impresionantes curvas y tramos de carretera en “mal” estado (estaban de obras por muchos puntos del trayecto).

Carretera dirección a Ksar de Ait Ben Hadu, Marruecos
Carretera dirección a Ksar de Ait Ben Hadu

El conductor paró en Ksar de Ait Ben Hadu. Es una “ciudad fortificada” o ksar,  Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en el año 1987 y es famoso porque se han realizado varias películas y series famosas allí.

Guía en Ksar de Ait Ben Hadu
Guía en Ksar de Ait Ben Hadu
Vistas de la ciudad Ksar de Ait Ben Hadu
Vistas de la ciudad Ksar de Ait Ben Hadu

Vino un guía a por nosotros, un chico muy simpático que hablaba muy buen español. Nos hizo una visita guiada por todo el ksar. La verdad que nos encantó, aunque no tuvimos demasiado tiempo para hacer fotos ni comprar ningún souvenir. 

Durante la visita conocimos a una pareja de españoles de Toledo, nos juntamos con ellos el resto de la excursión. Eso hizo que lo pasáramos genial, nos reímos un montón con ellos.

Una vez acabamos la visita nos llevaron a un restaurante a comer todos juntos. Era el típico restaurante al que llevaban a todos los grupos. Nos costó 10€ por persona, obviamente precio para turistas pero estaba muy bueno.

Nos subimos de nuevo a la minivan y en apenas 30 minutos volvimos a parar.

Uarzazat, en esta ciudad se encuentran los estudios cinematográficos más importantes de Marruecos, llamados Atlas Studios.

Nos dejaron media horita para visitar (si queríamos) el museo del cine. Ana y yo entramos, no tuvimos mucho tiempo para verlo con tranquilidad, hicimos algunas fotillos y para fuera. Es prescindible la verdad, si hubiésemos tenido más tiempo para verlo bien pues a lo mejor si que lo recomendaríamos, pero con media horita no tienes para nada. La entrada cuesta 30 dírham.

Museo del cine en Uarzazat
Museo del cine en Uarzazat
Museo del cine en Uarzazat

De nuevo, seguimos con el trayecto. Hicimos una última parada para comprar agua, nos “obligaron” como quien dice jeje, porque allí no tendríamos.

Llegamos a un punto donde nos dejaron, el conductor se despidió de nosotros hasta el día siguiente. Rodeados de camellos, nos dijeron que nos subiéramos. Casi 1 hora de trayecto en camello hasta llegar al campamento, donde dormiríamos.

Camellos preparados para hacer la travesía al desierto de Zagora
Camellos preparados para hacer la travesía al desierto de Zagora

Apenas pasaron 10 minutos y yo ya quería bajar, no se si mi camello tenía más joroba que el resto pero yo iba incomodísima, un dolor ahí abajo… Miraba a mi amiga y ella estaba tan feliz, y el resto igual, no entendía porque yo estaba sufriendo tanto. Ganas de llorar me entraron y todo.

Por fin bajamos… bajé caminando con las piernas abiertas, no me pude sentar el resto del día, pues tenía una herida en carne viva, ahí… sí, dentro del culo.

Ya entendía porque estaba sufriendo tanto…

Obviamente al volver, que también había paseo en camello, no me subí. Lo entendí como una señal, estábamos colaborando con el maltrato animal, aparentemente no les hacen daño, no sufren, pero obligar a un cabello a estar todo el día de arriba a abajo con gente encima… pues no está bien.

*Si no quieres hacer el trayecto en camello hay la opción de ir en coche hasta allí. La pareja que conocimos lo hizo así, eso sí, esta opción es más caro.

Por fin llegamos al campamento, el desierto nos regaló un precioso atardecer, se me olvidó por un momento el dolor que estaba sufriendo.

Bereber con los camellos

Nos sentamos en unas alfombras con cojines y nos recibieron con un té. En breve estaría lista la cena.

Dormimos en una haima compartida con un padre y un hijo asiáticos. 5 colchones tirados en el suelo era la cama, sin luz y con un calor insoportable. La noche prometía jeje.

*Se puede contratar la opción de haima para dos, obviamente por un precio más elevado.

El “baño” estaba un poco alejado, una pequeña cabaña con un agujero, sin luz también jaja.  De modo que si vas no esperes ningún lujo, avisadx estás jajaj.

Tras revisar nuestra cabaña, salimos a la haima donde servían la cena. Nos juntamos con los chicos de Toledo. Todo eran risas cuando empezaron a servir la comida, la higiene brillaba por su ausencia, aunque todo estaba muy bueno, al menos a mí me lo pareció.

Acabamos la noche tumbados todos en la alfombra central escuchando el espectáculo de tambores que nos habían preparado.

Ya en la “cama”, intentamos dormir… fue realmente horrible, un calor insoportable, poquito descansamos la verdad. Nos despertaron al amanecer y  nos prepararon el desayuno. Bueno… “desayuno”, el pan de la noche anterior, té y café, muy cutre la verdad.

Antes de irnos, sesión de fotos por supuesto jaja. El sol estaba saliendo y había que aprovechar a inmortalizar ese momento.

Saltando en el amanecer del desierto de Zagora

Nos lavamos los dientes como pudimos, con nuestra agua embotellada al lado de la cabaña del “wc” y nos preparamos para irnos. Estábamos muy tristes la verdad, lo disfrutamos un montón y es una muy bonita experiencia. 

Tocaba irse… todos se subieron al camello (menos yo) y nos dejaron fuera del “desierto” donde los coche podían transitar.

Mi amiga y yo con los bereberes en el desierto de Zagora

Nuestra minivan nos estaba esperando. Subimos y comenzó el camino de vuelta.

Esta vez solo hicimos una parada, para comer. En un sitio muy cutre, pero nos apañamos. Era la parada “oficial” del trayecto, todos los grupos paraban allí.

Sobre las 17:00h llegamos a Marrakech. (En este post te cuento que hacer en Marrakech en 2 días, próximamente)

Sinceramente, nos gustó la excursión,  nos reímos un montón e hicimos amigos. Si que es verdad que ves lo mínimo del desierto, algunas pequeñas dunas y ya está. Pero si tenéis más tiempo, no dudéis en hacer alguna de más días y disfrutar del desierto de verdad.

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Sandra y Jorge

O mejor dicho Morsi e Insa jeje. La obsesión por viajar nos llevó a conocernos. Gracias a esa pasión en común, hemos creado este rinconcito donde contar y expresar lo que más nos gusta, recorrer el mundo. Entre los dos sumamos más de 40 países visitados y… en camino vamos de que sean muchos más.