Camino de Santiago en tiempos de COVID

por La Suerte de Viajar

Recorrer el Camino de Santiago era uno de esos retos que siempre había querido hacer.  Debido a la pandemia, no pudimos viajar al extranjero y tuvimos que cancelar nuestros planes viajeros. Así que decidimos centrarnos en el turismo nacional durante lo que restaba de 2020. Después de visitar Navarra, parte de Almería y Alicante, nos animamos a hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID.

Tuve la suerte de que se me presentara la ocasión de hacer el Camino de Santiago. Un amigo me lo propuso y no lo dudé, nunca puedo decir que no a un viaje, que le vamos a hacer…

Formábamos un grupo de cinco personas, cuatro amigos y yo (Sandra en este caso no pudo acompañarnos). Todos con muchísimas ganas de hacer esta aventura. Aunque sabíamos que sería un viaje diferente debido al maldito coronavirus y que no todos los albergues municipales estarían abiertos, de hecho, durante nuestro viaje solo pudimos dormir una noche en uno de ellos.

Una vez tomada la decisión de hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID, tocaba decidir que ruta queríamos hacer. No tardamos mucho en decidir que la elegida fuera la ruta del Camino Primitivo. 

¿Por qué el Camino Primitivo?

Habíamos leído que era una de las más exigentes (incluso el más para algunos), y también una de las más bonitas. Así que… ¿Por qué no? Nos habíamos puesto muy en forma durante toda la cuarentena, era el momento.

indicacion del camino de santiago en lugo

Sobre el Camino Primitivo

La ruta del Camino Primitivo consta de 13 ETAPAS, comenzando desde Oviedo y terminando en Santiago de Compostela, como no podía ser de otra forma.

 

Nosotros tuvimos que acoplar las fechas, porque no todos mis amigos disponían de días suficientes para realizar la ruta completa. Así que decidimos saltarnos las 3 primeras etapas y empezar en Tineo.

Si quieres saber como fue nuestro día a día haciendo el camino de Santiago en tiempos de COVID, sigue leyendo, te lo contaremos todo. (En otro post te dejaré todos los consejos y recomendaciones para hacer el Camino).

credencial del peregrino firmada

Día 1: Onda – Tineo

Llegó el día de colgarse las mochilas, un día de nervios e ilusión, el primer día de un viaje.

Iba a ser un viaje largo hasta llegar a Tineo, nuestro punto de partida de nuestra ruta del Camino de Santiago en tiempos de Covid. A las 08.00h una de las parejas con las que iba a viajar pasaron a recogerme con el coche para ponernos rumbo a Madrid, desde donde volaríamos hasta Oviedo (Asturias). 

La otra pareja tuvo que viajar a Asturias en tren el día anterior porque ya no quedaban vuelos disponibles la fecha en la que íbamos nosotros, así que nos juntaríamos todos en Tineo.

A mediodía llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid. Habíamos reservado una plaza en el parking low-cost de la misma terminal, donde dejaríamos el coche durante nuestra ruta por el Camino Primitivo. 

Aprovechamos para comer en el aeropuerto antes de volar y a media tarde ya estábamos en Asturias. Desde allí, teníamos que avanzar tres etapas en taxi para poder iniciar la ruta desde Tineo. El taxi lo habíamos contratado previamente para que nos recogiera a la salida del aeropuerto y nos llevara hacia nuestro destino. 

Todavía no habíamos llegado y los paisajes de Asturias ya nos estaban dejando alucinados… nos moríamos de ganas de empezar. 

A las 19.30h nos juntábamos los 5 en la puerta del Albergue Palacio de Meras, donde pasamos la primera noche. Este albergue, pertenece al Hotel Palacio de Meras, se accede por el mismo sitio y la verdad es que nos gustó bastante. 

chico mirando las vistas desde la montaña con niebla

Día 2: Tineo – Borres (16km)

¡Nuestro primer día haciendo el Camino de Santiago!. Nos despertamos a las 06.45h y en cuanto lo arreglamos todo, fuimos directos a desayunar y coger fuerzas. 

Salimos a las 8 aproximadamente, no era una etapa larga y calculamos que tendríamos tiempo de sobra para llegar a medio día al pueblo. La etapa fue sencilla, nos pareció demasiado pesada, fue una muy buena primera toma de contacto.

Recorrimos kilómetros  senda la mayor parte, aunque también algunos tramos de asfalto. La ruta no presentaba demasiado desnivel por lo que se hizo sin demasiado esfuerzo. Durante el día fuimos pasando por algunos pueblecitos, sobre todo durante los últimos kilómetros. 

Pasadas las 12:30h llegábamos a Borres, bastante rápido (creo que el primer día podríamos haber hecho 2 etapas seguidas, pero al ser el primer día no nos queríamos venir muy arriba). Teníamos todo el día por delante para aprovechar, aunque la verdad es que tan solo había un pequeño bar y poquito más para hacer en el pueblo. 

Apenas había dos alojamientos en el pueblo, nosotros nos decantamos por el albergue La Montera, un albergue privado. Hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID implicaba que muchas noches nos tuviéramos que alojar en albergues privados. En este caso, el que elegimos estaba genial, era pequeñito y con mucho encanto, además los dueños fueron muy agradables. Como contaba, había muy poco que hacer en el pueblo y decidimos acostarnos muy temprano (como iba a ser costumbre durante todo el camino), a la mañana siguiente íbamos a madrugar bastante, y convenía estar descansados.

paisaje de ASTURIAS

Día 3: Borres – Berducedo (24km)

Segundo día de madrugón, a las 06:30h en pie y listos para desayunar. Nuestro desayuno era un bocadillo preparado el día anterior, ya que el bar del alojamiento no abría hasta las tarde. De modo que a las 07:00h ya estábamos cargando nuestras mochilas y con los bocadillos en mano, comenzando la ruta de ese día. 

Ese día teníamos que tomar una decisión, ya que desde el punto en el que estábamos se bifurcaba el camino. Teníamos dos opciones para llegar a Santiago de Compostela; una, continuar por la ruta yendo por Pola de Allende o desviarnos y elegir lo que se conoce como la ruta por Hospitales. Nosotros elegimos esta segunda opción, ¿Por qué? Según habíamos leído, los paisajes eran muchos más impresionantes, así que no lo dudamos.

Sabíamos que eligiendo esa opción la etapa sería larga, por eso pensamos que la mejor opción sería parar a almorzar/comer a media mañana. La etapa estaba siendo muy bonita aunque con grandes desniveles, ya que coronamos el Puerto de Palos, con casi 1200m de altura. Lo malo es que no pudimos disfrutar plenamente de los paisajes a causa de la niebla, aun así nos estaba encantando.

Durante la etapa, subimos de forma constante los primeros 12km, después hasta el kilómetro 14, la dificultad era mínima y a partir de ahí ya empieza la bajada con alguna subidita sin gran importancia. 

Hay que tener cuidado con las bajadas, una de las principales es muy pronunciada y con un gran desnivel en pocos metros. En esta bajada Lliri cayó al suelo y tuvo un gran susto con la rodilla… Por suerte, se quedó en el dolor del golpe (que arrastró bastantes días) y la cosa no fue grave. 

Pasadas las 14:30h llegábamos a Berducedo, donde pasamos la noche en el Albergue privado Camino Primitivo. Tuvimos la mala suerte que al llegar se puso a llover, y no pudimos hacer mucho más que poner a lavar la ropa, ducharnos y tomar unas cervezas en el bar

camino de santiago en tiempos de covid

Día 4: Berducedo – Grandas de Salime (20km)

El día comenzó con bastantes previsiones de lluvia. Los primeros kilómetros de la etapa fueron relativamente sencillos a pesar de que empezaron con subidita. Cuando llevábamos unos 10 km recorridos empezó a llover y ya no paró en todo el día. 

La etapa era sencilla hasta entonces, pero a partir de ahí, con la lluvia, todo se complicaba un poco más. Durante los últimos 10 km nos dedicamos a bajar bastante a través de una senda en la montaña, hasta llegar a la presa del embalse y a partir de ahí… Todo subida hasta llegar al municipio de Grandes de Salime

Fue una subida continua con un desnivel de más de 300 metros durante varios kilómetros y además con el añadido de estar mojándonos con  la lluvia, en resumen, se nos hizo eterno. Ese día fue en el que descubrí que los impermeables y los chubasqueros, eran más bien permeables. Llegamos con las mochilas empapadas y toda la ropa de dentro calada, al igual que el cuerpo, vamos, desastre total.

Solo habían pasado 3 días haciendo el Camino de Santiago cuando yo ya empecé a ir acompañado, aparte de mis amigos, de las ampollas. La lluvia durante tantos kilómetros y el no llevar calcetines adecuados… fueron el resultado del inicio de grandes ampollas que me acompañarían el resto del camino.

Este día fue el único en el que pudimos dormir en un albergue municipal,  como comentaba antes, hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID nos iba a obligar a quedarnos en albergues privados a excepción de esta ocasión.

Siendo sinceros el albergue no valía mucho, tenía poco que ver con los albergues privados. No estaba muy limpio y era bastante viejo. Ahí si que encontramos bastantes más peregrinos, bastante más que en los otros, y pudimos socializar un poco más.

una pareja posando tapados con un chubasquero

Día 5: Grandas de Salime – Fonsagrada (25km)

Las previsiones de lluvia eran muy altas, por eso el día anterior compramos unos chubasqueros, confiando en que estos fueran mejores que los que llevábamos nosotros en un principio. Esta vez también llevábamos las mochilas bien cubiertas con impermeables y con bolsas de basura, no queríamos llegar con todo mojado un día más.

Tocaba una etapa de montaña, con mucho tramo por senda y poco por asfalto. Etapa de montaña en la que coronaríamos el Puerto del Acebo, con alrededor de 1100m, en resumen, una etapa interesante pero cansada. Además cambiábamos de comunidad, esa noche dormiríamos en Galicia, en la provincia de Lugo.

Está etapa nos pareció bastante bonita, con paisajes preciosos desde lo alto del Puerto, con grandes desniveles, sobre todo hasta llegar a la cima.

La etapa es bastante sencilla pese a costarnos alrededor de 7h, exceptuando la última subida antes de llegar a Fonsagrada. Esta subida es posiblemente la más dura del Camino Primitivo… Sobre todo después de 24km que llevábamos a las espaldas. 

En alrededor de 1km se suben más de 120m de desnivel, es dura la subida la verdad, un buen final antes de llegar a nuestro alojamiento, el Albergue Cantábrico.

El camino se nos estaba haciendo muy ameno, a pesar de encontrar a muy poquitos peregrinos en la misma situación, haciendo el Camino de Santiago en tiempos de Covid. Encontrábamos cada día algún juego para ir entretenidos la mayor parte de la ruta.

peregrinos caminando por un camino

Día 6: Fonsagrada – O Cádavo (24km) 

Cada día que pasaba se hacía más duro, las ampollas no me daban tregua, ya no sabía cómo pisar para no sufrir tanto, y lo peor… Ese día nos tocaba un día de ruta intenso. Era el día de recorrer la etapa “rompe-piernas”, sí sí, así se hace llamar. Se trata de una etapa llena de subidas y bajadas pronunciadas y con una subida bastante dura (A Costa do Sapo), posiblemente la más duras del Camino Primitivo junto a la del día anterior, o al menos así nos lo parecía a nosotros.

Con todas nuestras energías nos pusimos en marcha. Todo iba bien, estaba siendo un recorrido bastante llevadero hasta llegar a la subida de Costa do Sapo, fue realmente intensa. Una vez superada esa intensa subida nos paramos a almorzar/comer en un bar, el cual estaba estratégicamente situado esperando a peregrinos agotados y deseosos de reponer energías.

Estuvimos reposando y comiendo con tranquilidad, nos quedaban únicamente 7 kilómetros para llegar al pueblo.

Durante el trayecto hacía el pueblo, aún nos quedaba otra gran subida, aunque por suerte, ni la mitad de intensa que la anterior. De haber sido igual quizás nos hubiéramos quedado por el camino.

Alrededor de las 15:00 h llegábamos al Albergue Porta Santa, con las ampollas cada día peor, pero con la satisfacción de haber superado un día más.

Este pueblo era un poquito más grande que el resto, y había bastante más oferta y también movimiento de peregrinos. Ese día en la habitación del albergue dormimos acompañados, una pareja hizo que se quedaran todas las literas llenas.

El albergue estaba muy bien, estaba limpio y era bastante grande, nada que ver al albergue público…

Esa tarde, aparte de descansar como todos los días, obviamente. Aprovechamos para estar de terraceo, ya que había bastante más oferta. Por la noche nos comimos un bocadillo y al rato caímos rendidos en nuestras camas, había sido un durillo. 

camino de santiago en tiempos de covid

Día 7: O cádavo – Lugo (30km)

Como no podía ser de otra forma, seguíamos con los madrugones, cada vez costaba más levantarse enérgico, cada vez parecía que la mochila fuera pesando más, y los pies cada vez soportaban menos las largas caminatas.

Era la etapa más larga que íbamos a hacer hasta el momento, además no era de las más fáciles tampoco, así que desayunamos bastante fuerte y nos pusimos en ruta.

La etapa comenzaba con una subida pronunciada para despejarnos, así… de buena mañana. Era un comienzo fuerte para una etapa que poco a poco fue cada vez más monótona y sencilla. 

Alrededor del km 15 parámos en un albergue a descansar y tomar un pincho de tortilla para recuperar energía. En cuanto salimos de allí, comenzó la lluvia, ya nos temíamos lo peor, otra vez zapatillas y ropa mojada… pero afortunadamente no duró mucho tiempo.

A pesar de que hacía buen tiempo, sin lluvia y sin sol, la etapa cada vez se nos hacía más pesada, eran muchos kilómetros a recorrer. Afortunadamente por el camino íbamos encontrando a algunos peregrinos con los que compartir historias y kilómetros. Poco a poco íbamos restando kilómetros a la ciudad que nos acogería esa noche, Lugo.

Lugo era el lugar de inicio de muchísimos peregrinos, ya que desde allí son 100km hasta llegar a Santiago de Compostela (justo la cantidad de kilómetros necesaria para obtener la Compostela/ Compostelada). 

Ese día fue el único en el que no nos acostamos temprano, por fin habíamos llegado a una ciudad grande, la que por cierto tiene muchísimo ambientazo. A pesar del COVID, las terrazas estaban llenas y había muchísimo movimiento por la calle. Disfrutamos muchísimo del ambiente de la ciudad, la zona de tapeo, la caña y la tapa tan típica allí, y de los pelegrinos que al igual que nosotros habían elegido hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID.

Ya con el estómago lleno de las famosas “caña y tapa” típicas de allí, nos fuimos a nuestro alojamiento, que en este caso no fue un albergue, fue un hostel en medio de la ciudad.

amigos posando delante de la catedral de Lugo en tiempos de covid

Día 8: Lugo – San Romao da retorta (20km)

¡Al fin un día de “pocos” kilómetros! Tocaba una etapa sencilla, y menos mal, porque los pies los llevábamos molidos (sobre todo yo) y con las ampollas destrozándome cada vez más. 

Sí, iban a ser menos kilómetros, genial, pero por contra la etapa no iba a ser de las más bonitas. La mayor parte de la etapa era por asfalto y los paisajes poco llamativos en comparación al resto de días. Además a pesar de que no era una etapa difícil, había una pendiente constante la mayor parte del camino, afortunadamente fácil, pero hubiéramos ido más a gusto caminando por lo llano para qué nos vamos a engañar.

Llegamos al Albergue O Cándido bastante pronto la verdad, poco antes de las 13 ya estábamos allí. 

En el pueblo había muy poquita cosa para hacer y el día no acompañaba, ya que se puso a llover a primera hora de la tarde, así que decidimos no salir del albergue y hacer piña con la gente que habíamos conocido en el camino. Tarde de cervezas, relax y trivial… ¡Un plan perfecto!

chicos caminando por el camino

Día 9: San Romao da retorta – Melide (27km)

Cada día estábamos más ansiosos por llegar a Santiago de Compostela. La experiencia nos estaba encantando, la estábamos disfrutando muchísimo, pero por otro lado estábamos cansados, y los temas de conversación se nos iban acabando.

Poco nos duró la alegría en esta octava etapa, tan solo 3 kilómetros después de empezar la caminata, empezó a llover, y desgraciadamente nos acompañó el resto de la etapa. 

La etapa tenía bastantes subidas y bajadas, era una etapa larga y algo exigente, aunque sin subidas especialmente duras. Pero aun así bajamos mucho el ritmo, yo no entendía como podía seguir caminando tal y como tenía los pies, además teníamos que tener mucho cuidado con las bajadas, ya que el camino resbalaba bastante.

Al llegar al kilómetro 17, comenzó la bajada durante varios kilómetros, hasta llegar a un pequeño pueblecito, donde decidimos parar a comer antes de enfilar los últimos 5 kilómetros.

Aprovechamos el parón de comer para ver si paraba un poquito la lluvia (cosa que no pasó), pero al menos pudimos descansar y comernos el menú del peregrino con toda tranquilidad.

Al saber que quedaba tan poquito trayecto le dimos bastante caña, los realizamos bastante rápido y llegábamos antes de las 15:00 h. Hora perfecta para poder descansar y disfrutar también del municipio de Melide.  Una ciudad con mucha oferta gastronómica y hotelera.

Esa noche nos alojamos en el centro de Melide. En el Albergue O Candil, una pasada de alojamiento y muy bien situado.

mojon

Día 10: Melide – O pedrouzo (33km)

Después de unos cuantos días de ruta con los pies destrozados por las ampollas y pese a todo mi esfuerzo… Tuve que tomar una decisión, y es que veía imposible hacer la etapa ese día. ¿Alguien dijo que el Camino de Santiago fuera fácil? Es una maravillosa experiencia, la cual le recomiendo a todo el mundo, pero eso no quita que también sea dura, y te veas sin fuerzas para realizar todas las etapas.

Me forcé demasiado los días anteriores en los que ni siquiera podía apoyar prácticamente los pies y esto derivó ya en problemas musculares.  Como imaginarás, me supo fatal no poder realizar la penúltima etapa después de tanto esfuerzo, pero no tuve otra opción.

Una vez desayunamos, mis otras dos amigas y yo, pedimos un taxi que nos llevara la población donde íbamos a pasar la noche, O Pedrouzo.  Mis amigos sí que se veían con fuerzas e hicieron la etapa sin problemas (afortunados ellos que no tenían ampollas…), pese a que fue la más larga de todo el camino, no les pareció excesivamente pesada. Por lo que me contaron, la etapa presentaba subidas y bajadas, pero sin grandes desniveles.

Elegí un buen día para no hacerla, ya que llovió durante todo el día, lo que dificultaba bastante el recorrido. Aun así, mis amigos llegaron pronto y alrededor de las 14:00 h ya estábamos todos juntos en O Pedrouzo. 

Este pueblo tiene bastante oferta en cuanto a alojamientos, en nuestro caso, elegimos el Albergue Cruceiro. Un albergue bastante grande, en el cual disfrutamos de una habitación para nosotros solos y pudimos descansar. 

casitas rodeadas de naturaleza

Día 11: O pedrouzo – Santiago de Comportela (20km)

¡Última etapa del camino! Era una etapa teóricamente sencilla de transición hasta Santiago, sin mucho desnivel y con tramos con paisajes preciosos. Eso sí, fue una etapa muy transitada y con lluvia, y es que la mayoría de caminos se unificaban ahí, y que la afluencia de gente era mucho mayor que hasta entonces. Mucha gente había pensado como nosotros en hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID.

Cómo decía, la etapa no tenía mucha dificultad, además no se trababa de una etapa larga, más bien al contrario. Quizás los puntos más pesados fueran la subida hasta el Monte do Gozo y los últimos kilómetros desde que llegamos a Santiago de Compostela, hasta que llegamos a la catedral.

Por el estado de mis pies, se me hizo bastante dura pero aun así, la hicimos a un ritmo rápido, después de 10 días estábamos ansiosos por llegar a la plaza donde se encuentra la catedral de Santiago de Compostela.

Sobre las 12:00 h habíamos llegado a Santiago. ¡Qué felicidad! En ese momento nos desaparecieron todos los males, solo queríamos disfrutar del momento de haberlo conseguido.

Como no podía ser de otra formas, nos hicimos el típico “reportaje fotográfico”, frente a la catedral, dando muestra de que lo habíamos logrado. Poco después fuimos a recoger la famosa Compostela, para el que no lo sepa es…

Es el documento que se entrega en Santiago de Compostela a todo aquel peregrino que haya recorrido el Camino.

Después de unas fotos y unos minutos de descanso y celebración, fuimos a recoger la famosa Compostela (La gente lo llama Compostelana, pero es un error). El edificio está situado en una calle que baja de la plaza de la catedral, prácticamente al lado. 

Estuvimos casi una hora y media de espera en el edificio donde se recoge la Compostela, sí hora y media… una locura. Por suerte, en la entrada hay un código QR en el que te van diciendo por qué número van para que no tengas que estar haciendo cola. Nosotros aprovechamos y fuimos a esperar a un bar tomándonos una cerveza, nos la merecíamos.

Una vez teníamos la Compostela, solo nos quedaba disfrutar del resto del día en Santiago. Aunque parte de la tarde la empleamos para descansar, la otra la medicamos a celebrar que habíamos finalizado el famoso Camino de Santiago con unas buenas cervezas y degustando la rica gastronomía gallega. Era el broche merecidísimo a nuestro Camino de Santiago.

amigos con la bandera de su pueblo en frente de la catedral de santiago

Día 12: Vuelta a casa

Habíamos completado el camino de Santiago y tocaba regresar a casa. Habían sido 11 días muy intensos y emocionantes.

Nuestro vuelo salía casi a las 17h, por lo que pudimos aprovechar el día recorriendo Santiago, aprovechando para comprar los últimos regalitos y disfrutando del ambiente de la ciudad. 

Después de comer, fuimos en taxi al aeropuerto, en esta ocasión sí que volaríamos los 5 juntos. Pero antes de eso, nos pudimos despedir de los amigos que fuimos conociendo durante toda la ruta.

A media tarde llegábamos a Madrid y todavía teníamos unas cuantas horas por delante hasta llegar a casa. Aprovechamos para cenar por el camino en una estación de servicio a medio camino entre Madrid y Onda, por lo que no llegamos a casa hasta casi medianoche. 

El viaje había llegado a su fin, un viaje muy recomendable por la experiencia, los paisajes, la gente que se conoce durante el camino… Un viaje que después de muchos años, al fin pude hacer.


Sin duda la experiencia de experiencia de hacer hacer el Camino de Santiago en tiempos de COVID (o no) es algo que recomiendo totalmente, y estoy seguro que repetiré la experiencia en otro momento de mi vida.

Espero que el post te haya resultado útil y te hayan entradoo ganas de hacerlo, lo que a pesar del esfuerxo, es un viaje que nunca olvidarás.

indicaciones del camino de santiago

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